10 de octubre de 2011

Sabina Berman



Durante mis vacaciones he leído tres libros. Dos de ellos, olvidables. El último, inolvidable. Su título: La mujer que buceó dentro del corazón del mundo, de Sabina Berman. Esto de los libros es muy personal, ya se sabe. Yo que trabajo en una biblioteca lo sé muy bien. Aún así me atrevo a dejar esa opinión porque el libro de Sabina Berman ha conseguido tres cosas, las siguientes-

                        1. Atraparme sin esfuerzo gracias a una narradora exquisitamente autista que ama el mar y a los atunes.
                        2. Emocionarme.
                        3. Asombrarme.

¨Quiero decir, sé que soy una lenta mental, por lo menos comparada a los humanos standard. Sé que en las pruebas standard de IQ alcanzo el sitio intermedio entre los idiotas y los imbéciles, pero mis virtudes son 3 y son grandes.


                      1. No sé mentir.
                      2. No tengo fantasía. Es decir, que no me duelen cosas ni me preocupan cosas que no existen.
                      3. Y sé que sé solo lo que sé, y lo que no sé, que es muchísimo más, estoy segura que no lo sé.


Y eso, como antes decía, a la larga me ha dado una gran ventaja sobre los humanos standard